El cementerio estaba frio, casi desolado a exepcion de aquellos que quedabamos cerca de ti...
Leí de nuevo el epitafio que había escrito para ti...
"...el tiempo me ha cobrado la vida y el destino me ha llevado lejos de los que amo"
El sol se ha escondido ya, y las lágrimas comienzan a caer desde el cielo.
A lo lejos puedo escuchar las voces de los demás... llorando por ti.
Las personas a mi alrededor, desaparecen lentamente con el paso de las horas,
la noche comienza a llegar con más fuerza y el cielo grisáceo compadece mi dolor.
Al final, me dejó caer de rodillas contra el pasto.
Llorando... con el dolor en mi pecho ahogándome, reclamándole al tiempo y al destino su maldita crueldad.
Miro hacia mis rodillas, observo el como mi negro vestido esta humedecido por las lagrimas... por la lluvia que cae sobre mí.
Quiero... quiero olvidar este dolor que recae en mi corazón, el sufrimiento de antes... el sufrimiento de ahora, me carcomen el alma poco a poco y siento el cómo comienzo a morir de tristeza...
Intento levantarme, pero los recuerdos de nuestros días felices vienen a mí... como las gotas de lluvia que limpian mis lágrimas.
Quiero reclamarle al tiempo... por darnos solo unos instantes y gritarle al destino por arrancarte de mis páginas...
Desearía poder llorar mas, pero mi alma ya no tiene más lagrimas... y mi corazón está hundido en el dolor.
En silencio sollozo, al tiempo que recuerdo cada aspecto de ti... tu sonrisa, tu voz llamándome desde lo más profundo de mi inconsciencia, tu olor..., tus brazos sosteniéndome, tus manos acariciando mi espalda...
"Todo estará bien..." logró escuchar
Y así.... sentada junto a ti, entre tus brazos... me dejo morir, para así poder compartir juntos la eternidad.
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